Septiembre. El mes por excelencia del Moscatel

Ultimos días de septiembre, empieza a refrescar y el otoño comienza a trasformar el paisaje.

Acaba un mes intenso, de nervios a flor de piel, de días y días mirando al cielo deseando que la uva alcance su punto optimo de maduración para poder ser vendimiada. Rezando para que la tan necesitada lluvia se demoré unos días hasta que la uva este recolectada.

El trabajo de todo un año pendiente del tiempo.

La Marina Alta huele a Moscatel. Toda la comarca se llena de vendimiadores con sus tractores transportando la uva a las bodegas. Es un ambiente especial, el aroma del moscatel lo invade todo.

Nuestro día grande, siempre marcado por la madurez de la uva este año ha sido el 17 de septiembre. Nuestra IV Vendimia ha sido especial. Por prudencia y seguridad tuvimos que prescindir de los invitados que cada año se interesan por vivir este día tan especial con nosotros en La Alberca. Los hemos echado mucho de menos.

Como cada año con los primeros rayos de luz comenzaba la vendimia, recolectamos las uvas que todavía conservan el frescor de la noche para iniciar cuanto antes el proceso de congelación.

Ximo y Dani Cabrera, cuarta y quinta generación de Uvas Cabrera, encargados de los cuidados de la viña coordinan un día más a su equipo para la vendimia. Bancal a bancal, racimo a racimo, van llenando las cajas. Felicidad plena!

A media mañana, el almuerzo y el brindis por una vendimia más y por M de Alejandría 2020.

La sensación del final de la vendimia es muy especial, te invade un sentimiento de felicidad, de satisfacción difícil de describir. Una parte del proceso esta terminado. Empieza ahora la gran labor del enólogo, Daniel Belda, en bodega.

Este año todo esta acompañado de un sabor agridulce, la incertidumbre.

Miras hacia atrás y recuerdas como en marzo se paró el reloj a nivel mundial por una pandemia que pasará a la historia. La palabra Covid-19 se introdujo en nuestro vocabulario y forma parte de nuestro día a día para un tiempo que se prevé demasiado largo.

La naturaleza, ajena a todo, siguió su curso y mientras todo se paraba la primavera traía los primeros brotes en las viñas de un año de calidad en la uva excepcional.

Con la misma fuerza de esos brotes debemos resistir a esta situación, ser flexibles y afrontar con la mejor actitud, una situación que nunca imaginamos vivir.

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